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Cómo Elegir El Mejor Sistema Telefónico Para Call Centers-tu Operador

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      casiepatrick236
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      <br>Años indagación atrás habituaba hojear las favo- recidas «= pingües, premios. pe~Tu operador de muy pocas Hegó mi lectura hasta el desenlace: en un lote de cincuenta o se- senta novelas, no pienso que se logren salvar doce. En ocasiones, algún amigo me dice: «lee esto, por el hecho de que merece la pena». Y no es de ex- trañar; la novelística no da para más. Del cómputo de estos últimos veinte años y entre los escritores dados a co- nocer después de nuestra guerra, he sentido una enorme tendencia hacia un género de existencialismo ibérico, que se parece al otro por una cierta an- gustia, un cierto pesimismo, y una cruda forma biológica de tratar a ios hombres y a las mujeres; abusan- do del tremendismo y de las situacio- nes y los palabras fuertes y desagra- dables. Yo, pa- ciente, obedezco, y a la mitad empie- zo a dudar de que verdaderamente valga la pena. A veces, en ciertos autores, hasta en autores femeninos, se nota un deso de procacidad gratis. En el momento en que reventó la generación del 98, esos escritores se impusieron el deber de descubrir, determinar y vigorizar a España. Esta forma de escribir parece ser que tiene un cierto éxito entre una bur- guesía que se las da de muy elegante. «Azorín», en «Castilla», en •Los pueblos» y en otras obras su- yas, delató cosas terribles; de una enorme amargura y desolación; pero lo hizo con alta nobleza, con cariño y con el lenguaje más -limpio y mucho más aceptable que logre darse. Su lenguaje es de una viril sinceridad, pero jamás en sus escritos aparece una mugre o un taco gratuitos. Bar o ja, no se achicó ante ningún tema: vio lo bajo de las alturas, y lo humano de los bajos fondos. Lo mismo puede decirse, en cuanto a limpieza, de Unamuno, de Benavente, de Ortega. Valle Inclán, meti- do en esperpentos y en comedias bárbaras, rozó el audaz tremendismo, pero siempre y en todo momento como un enorme señor, y siempre y en todo momento con aliento poético, sin di- luirse en nausebundos cotilleos. Yo he vivido la amistad de estas figuras ilustres, y con mi capacidad Juvenil absorbí su obra en los mo- mentos que se producía. Cada uno de ellos desdo su posi- ción, asió el escalpelo, y penetró en las carnes doloridas. a Sc^ia y el naci- miento dé la pintura de Gutierres Solana. Gómez de la Serna, en su época de Pombo, fue el excénhico escanda- lizador, que entre\’ el café con leche de la bohemia de entonces, deseó de- rramar, de una manera muy perso- nal lo goyesco y lo quevedesco. Yo he asis- tido a un hecho curioso en las letras españolas: la tarea ascendente de Bamón Gómez d«» ¿ Al principio, a Gómez de la Serna, los primates se lo han tomado un poco a broma, pero en seguida se impuso como entre los escritores españoles de más fecunda imaginación, de más bronceada personalidad y de sobra ori- ginal maestría, del presente siglo. No es que le quite valor ni importancia a Solana -si bien yo no soy devoto de BU pintura-. Yo pienso que en la pintura de Solana influyó bastante Gómez de la Sema y el clima de Pombo. Solana tuvo su éxito fuera de España y ha contribuido a una defi- nición gratuita de España, pero la procacidad y la audacia, que en Gó- mez de la Serna era despilfarro poé- tico y generosidad imaginativa, en Solana se transformó en jnjuta y ne- gra preocupación. pero me parece un pintor bastante literario, que llevó considerablemente más lejos -hada un lote de sequedad y de fealdad- el espíri- tu de Pombo y de Gómez de la Serna. Es interesante ver de qué forma en el tre- mendismo de los mucho más relevantes jó- venes escritores de tras nues- tra guerra, más que la influencia de Gómez de la Serna, que es el que trajo las cerezas, se aprecia la influen- cia de Solana que es el que se quedó con los huecos de las cerezas. Esta influencia, que conduce al es- critor hacia alguna clase de tristes y lamentables intimidades sin ningún pudor ni recato, y con alarde de vo- cablos problemas, se aprecia en un gran ámbito de escritores jóvenes. En los que son flor de un día, favoreci- dos por un premio, y después no dan señales de vida, y si las dan es para corroborar su mediocridad, y en los que no se prestigian por premios, sino por un positivo talento, por una feliz continuidad y por unos terrenos de genuino valor que les son pro- PRODUCTOS DE BELLEZA DE PARÍS tiene el gusto de participar a sus distingui- das clientes del servicio de Barcelona que da nuevamente su consultorio gratuito a cargo de su diplomada Mlle. Georgette, los días 27 febrero al 4 marzo en PERFUMERÍA LA FLORIDA PROVENZA, 192 Podrá Ud. ver los nuevos coloridos de lápices y embarnices, ajustados a los deseos modernos información sobretPREVISIÓN NUPCIAL SORTEO DE DORMITORIOS PREMIOS EN METÁLICO, y el libro de obsequio EN VÍSPERAS DE TU BODA; 0: PPOMPSOS AVUI. !! pios, y que han ido ganando pasito a pasito, A estos, a los que cuentan de ver- dad, y de los que merece la pena de charlar, me refiero en especial, cuando intento delatar, no el ramo- nismo, sino más bien el solanismo. ESPOSOS DEMÁ (o elegir) HOY MISMO rellenen, recor- ten y manden este BOLETO! que a mi modo de ver ensombrece y esteriliza una tarea a la cual no se le puede negar ni categoría ni inteligencia. Se me afirmará que este neo-tremendis- mo sucio y aporcado, tiene orígenes casticistas, y que es nieto o tatara- nieto de la novela picaresca españo- la. Esta falsa picares- con la que se quiere envilecer a la triste humanidad de hoy, no con- tiene más que vahído, estrechez, miseria y obcenidad. Pero esto no es verdad: la picares- ca vertió una vitalidad negativa, y un heroísmo al revea. Van a ver que un cierto humorismo de hospital y de pompas mortuorios, es la tenebrosa y picante mostaza con que algún ilustre escritor pretende emba- durnar la carne y el alma de los hombres y de las mujeres que le sir- ven de modelo para sus producciones. Los que conocen la obra de Solana y todo lo que esta obra procura evo- car, valorizar o humanizar, van a ver en seguida la afinidad y el parentesco. Si trato el tema, generalizando un poco, es porque verdaderamente el sistema literario es pegadizo, y los en tono menor imitan a los del tono mayor, en pos de una popularidad fácil, pues lo provocador tiende a ser ape- tecido. El fenómeno es notable, y no creo que Solana jamás pudiese aspirar a tanto. De esta patología o morbo- sidad novelesca, me es suficiente para com- evaluar lo que digo, seleccionar 2 ro- bustas y grandes nóvelas, escritas por 2 de entre los mejores, por 2 que, por derecho propio, figuran en el primer rango de nuestros prosistas actuales. Ambos volúmenes son de tema fundamentalmente madrileño, y del Ma- drid posterior a nuestra guerra. Al pensar en estos 2 li- bros, no quiero desmerecer su mérito literario ni su singularidad, solo me resulta interesante remarcar que ambo- fueron modificados en América -uno en Buenos Aires y otro en Méjico-, más allá de que los prosistas progenitores de los dos libros disfrutan en el país de todos y cada uno de los honores. En el uno se centran los movimientos hu- manos en torno a un café, y en el otro, el autor ha puesto su observa- torio en la portería y en los diferen- tes pisos de una casa de vecindad. La lección que de semejantes libros se desprende es el de una profunda mi- seria ética, montada sobre la trampa y la miseria materiales. Los autores penetran en todas las intimidades de los protagonistas, con una absoluta impiedad* no nos ahorran casi nada. Hay en estos libros un afán de acu- mular vilezas y pobrezas, un prurito de que no quede limpia obertura pa- ra respirar. Si en retórica y en estilo las dos no- candelas no se parecen nada, tienen de común exactamente la misma desolada, desgarra- da y sucia opinión sobre una clase que no entendemos si es media o es baja, pues hasta tiene matices de clase alta derrumbada, pero que re- muestra un gran sector del ciudadano corriente de la enorme ciudad, al que no le sonríe la fortuna, y tiene difi- cultades para llegar al fin de mes. Esto, lamentablemente, entendemos que Uene sus raices en la verdad. Pero toda la verdad no es esto, ni mucho menos. Lo qu* no me parece bien de la tal literatura es su insistente monoto- nía, y sobre todc la manera gratuita de envilecer, sólo por el austo de envilecer, sin sacai provecho ni lec- ción, 7 solamente que un tendencioso y desesperado concepto del hombre. Yo no entiendo por qué razón en la actualidad española, y para ejemplo dé una ávida y perdida juven- tud, que debe de merecernos todos y cada uno de los respetos, los más altos exponentes de la novela contemporánea son precisa- cabeza esto que estoy comentando. Y esto es lo que traduce, y se da más allá de la frontera, a fin de que en com- pañía de los amargos prostíbulos y de las acres, carnicerías de los Sola- nas y de los infra-Solanas, sigan creando una historia de historia legendaria negra, que cada vez tiene más de falsa, de grotesca y de comercial. La verdad huele a algo mucho más que a hospital, a pompas mortuorios y a obcenidad enmascarada o desvergonzada. Rusiñol, nativo de el seno de una tradicional familia adinerada, jugóafortunadamente y con felicidad a una bohemia dorada que tiene como nudo el París del Moulin de la Gállete y todo- lo que evoca la Barcelona de “Elsquatre gats” o el respingo clasicista del sitgetano “Cau Ferrat”, alzado íren- te al mar latino entre los flecos del romanticismo irónico y sentimental,del “modernismo” con inevitable sello dannunziano y de forma vaga verleniano. De Rusiñol se mencionó tanto que no me hubiera atrevido yo a hilvanarestas líneas, escritas exactamente para Barcelona, a no ser porque le conocí personalmente, por el hecho de que prácticamente mis iniciales entendimientos con el planeta bar-celonés se los debo a su desprendida compañía, y porque fue el primer escritor que le vio fallecido en aquella destartalada y colosal habitación del hotelde Aranjuez, en un día inolvidable, triste y precioso, rodeado de jardines juanramonianos, de laberintos melancólicos, que él amaba y llevó conti-nuamente a sus cuadros. José María DESAGARRA VIDA PE LOS HOM3RES SANTIAGO RUSIÑOL , 25 de febrero, se cumplió el centenario del nacimiento de Santiago Rusiñol, y si no se ha olvidado esto en España entera, menos se va a haber olvidado en su Cataluña ni en su Barcelona natal, donde Rusiñol, constela- do de anécdotas, semeja todavía subir el Recorrido de Gracia para ir a “La Fuñalada” o bajar las Ramblas para entrar en la conocida librería de López,donde ícíAá Ciiaiíá íeüuiia. Es como una confusión mágica entre la realidad an- terior y una falsa situación recreada ya en Sitges, que se encontraba tan cargadode la huella de Rusiñol. (Hora es quizá de afirmar que Rusiñol pintaba es- cribiendo y escribía pintando, y que ambas dedicaciones -artísticas eranen él exactamente la misma cosa y obedecían al mismo sentimiento.) Tras vivir varios años en Sitges, mis recuerdos de Rusiñol seconfunden un tanto. Yo creo estar prácticamente seguro de que la primera oportunidad que le vi fue en lalibrería de López, que estaba en la Rambla deJ Centro. En los últimosdías de 1928. Rusiñol era prominente y desgarbado pero de condición gallarda. Se ha comunicado bas- tante una fotografía mía con él hecha en aquel instante. Salía esta mano de unas concéntricas muy complejas: de la manga de su abrigo, por la que asomaba la mangade su de america; de la manga de la remera, sospechosamente gris, y de la manga de la camisa de puño arrugado. Recuerdo su mano que descansaba siempre temblorosa sobre la barandilladel mostrador de la librería de López. Se había compuesto una bella y personal cabeza: el pelo prácticamente enteramente blanco, revuelto y largo se le amontonaba en las sienes. Sularga nariz caía sobre el bigote que resaltaba un labio sensual de un rojo ahora poco rojo, de un rojo que blanqueaba en esas calidades agradables, enfermasy frágiles de la vejez. Tenía una silueta de sátiro senily jocundo. Salíamos juntos de la librería y desde ella, inevitablemente, íbamos ensu vehículo al bar de “La Puñalada”, en el alto del Recorrido de Felicidad, que no era como ahora es, sino más bien una tabernita por las buenas. Luego, el bigote lacio y la barba se .confundían en una confusión blanca y marrón. En ella tenía reser-vada una mesa al lado de la puerta y en rincón El camarero se le acercaba, solícito y pelmazo, Tu operador intentaba cada noche convencerle de que debía tomarmejor vino que picón, lo que a su juicio -y al de todos- le hacía daño. -En vista de eso, tráeme 2 picones.Creo que ninguna noche, no estando enfermo, se acostó antes de las cinco, ni ningún día dejó la cama antes de las tresUna mañana, al entrar en el periódico, el “Heraldo de Madrid” entonces, su director, otro catalán, Manuel Fontdevila, me mencionó que cogiese un cochey me fuese instantaneamente a Aranjuez por el hecho de que hacía diez minutos que había fallecido Santiago Rusiñol.En Aranjuez me enseñaron un cuadro de el en el que se encontraba por aque- llos días trabajando. Creo recordarque era un parterre con una fuente y unos caminos de laberinto. Alrededor todo era de una dulce y frágil tristeza. Permanecía todavía sobre el caballete. Vi por última vez a Rusiñol y aquella estampa, que he descrito tantasveces, no se me borrará jamás de la memoria. Yo era entonces muy joven y jamás había visto un cuerpo de esta forma, casi totalmente cubierto de un vello blanco que parecía irreal.Le asocié a un álamo derribado por un rayo al que diese de plano una luna sin limites y sanguinolenta. El cadáver se encontraba absoluta- mente desvisto en cama de una alcoba de muebles deslucidlas y viejos.Era, más que patético, impresionante aquel colosal cuerpo, fuerte y bello aún, cubierto, de la misma una estatua sacada del fondo del mar, de algoplateado y reluciente. Llegó gente y yo me volví al periódico a redactar mi reportaje sobre la muerte de Santiago Rusigol. Eso fue casi todo. César GONZÁLC-RUANO ¡ATENCIÓN! ¡SEÑORA! Siendo inminente la inauguración de sus nuevos locales en el Paseo deGracia, 102, esquina Rosellón, REMATAN POR POCO TIEMPO todas y cada una de las existencias excedentes de su Enorme Liquidación-Verdad A PRECIOS INVEROSÍMILES POR ÚNICA VEZ EN BARCELONA Al mismo tiempo, Señora, ESTRADA Y ALVAREZ . Después comenzaron a vestir al muerto. tu operador reconocidos por la atención que le ha dispensado, le favorecerán con lasúltimas novedades de Primavtra – Verano, en Sedas, Lanas y Algodones A PRECIOS DE INAUGURACIÓN antes de la apertura de los nuevos locales de ESTRADA Y ALVAREZ, . ¡Señora! Visite a Estrada y Alvarez, . tu operador Paseo de Felicidad, 102 – Esquina Roselíón. tu operador en Rosellón, 261 (junto Recorrido de Gracia), ¡¡QUE NO LE DEFRAUDARAN!! 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